Mundo Exterior

Nuestro entorno social, económico, político y natural está sin duda cambiando muy rápidamente. Algunos señalan que estamos en un “cambio de era” más que en una era de cambios. La evolución humana ha atravesado tiempos de cambios acelerados antes y podemos imaginar que en cada uno de ellos fue difícil vislumbrar lo que venía. Sin embargo, los cambios actuales se presentan con atributos que acentúan significativamente los niveles de incertidumbre. Por un lado, el vertiginoso ritmo de los cambios (¿lo sientes? ¿lo ves en las noticias?). Por otro lado, lo numeroso de las poblaciones humanas en tantas partes del mundo (al 2011 somos casi 7 mil millones de personas sobre el globo), lo que hace posible que desequilibrios sutiles (medio ambiente incluido) puedan gatillar riesgos de consecuencias de proporciones impensables.

Sin embargo, si afinamos los sentidos podremos también percibir claves muy reveladoras, inspiradoras y fundamentalmente esperanzadoras, que nos susurran la posibilidad de una humanidad mucho mejor conforme recorremos estos tiempos de evolución acelerada. Si alineamos nuestro actuar con esas claves y respetamos e incluso fortalecemos su tendencia, lo más probable es que podamos navegar estos tiempos sin mayores inconvenientes y con una gran sensación de satisfacción. En otras palabras, podemos aferrarnos al viejo barco que ahora se desvanece sobre las aguas, o podemos decidir nadar un poco y sumarnos al nuevo barco que va ya navegando aún no tan lejos del viejo. ¿Qué prefieres?

Una de las principales claves de los nuevos tiempos es la tendencia hacia una transparencia total. No me refiero solamente a que hoy está todo tan digitalizado y conectado que es cada vez más fácil acceder a información fidedigna, ya sea respecto de un suceso, saber donde está alguien, etc. Me refiero además – y muy enfáticamente – a que por alguna extraña razón (la ciencia dice que puede tener que ver con las llamadas “neuronas espejo” ¡me encanta!) los humanos estamos siendo mucho más capaces de percibir las intenciones detrás de las acciones de otras personas, o de empresas o gobiernos. Esto significa que bien podríamos estar pasando de tiempos cargados de grandes manipulaciones a tiempos de grandes coherencias. El no alineamiento de intenciones, discursos y acciones simplemente está dejando de funcionar! Y lo que funciona mejor y mejor ahora es ser muy transparente y coherente.

Llevemos esto al ámbito de nuestras sociedades, a nuestro ambiente empresarial, a nuestros gobiernos. Estamos presenciando el emerger de movimientos que comunican sus genuinas intenciones y emprenden caminos transparentes para llevarlas a cabo (sólo transparentes, desafortunadamente no necesariamente amables o pacíficos). Es apenas el comienzo, sin embargo ya podemos ver dos claros indicadores de esta tendencia. El primero es que se ven más y más movimientos que carecen de sólo un pequeño grupo de líderes (un ejemplo es el movimiento en Egipto a inicios de 2011 que removió una dictadura de 30 años). El segundo es el enorme valor que ha logrado crear un grupo selecto de corporaciones (valor muy por encima de lo generado por corporaciones de perfil más usual) que están basando su actuar en hacerles un bien a todos aquellos con quienes interactúan.

Te preguntarás: “muy bien… ¿Y yo que puedo hacer? ¿Qué tiene esto que ver conmigo?”

Puedes alinear tu actuar con tus intenciones de manera transparente. Donde sea que estés, donde sea que trabajes. Quizás pienses que al ser transparente perderás tu trabajo, amigos, o familiares. Nadie puede garantizarte que nada así sucederá jamás. Sin embargo, puedo ciertamente decir que es muy probable que se presenten nuevas oportunidades y que tus ideas y tu corazón respirarán aire fresco.

La mentalidad de “el fin justifica los medios” está decayendo. Los tiempos emergentes son de “el fin y los medios son lo mismo” (esta última es una frase de Gandhi).

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