Ciencia

La ciencia se ha convertido en una nueva religión. Se ha convertido en una esperanza de todosaber a la que se acude. Su reputación es alta cuando nos ayuda a atender nuestros problemas, y baja cuando repetidamente no parece ser capaz de ayudarnos. Simplemente piensa en los médicos. Los consideramos genios o hacedores de milagros cuando exitosamente nos asisten con nuestras necesidades. En cambio, cuando las cosas no van tan bien, tendemos a considerar a los médicos como simples mortales en el mejor de los casos, o como hacedores de milagros caídos o falsos en los peores casos. Tal como sucede con las religiones, se confia o se carga hoy a la ciencia con el lograr avanzar en mejorar nuestras condiciones de vida.

La ciencia, sin embargo, presenta un gran atributo: no detiene su evolución, al contrario, la acelera. Continua siempre buscando entendimiento, con lo cual construye conocimiento que se convierte en aplicaciones, las cuales luego son actualizadas o reemplazadas con nuevos entendimientos y avances. Las religiones, por su parte, son más bien estáticas y descansan en tradiciones – al menos las religiones ampliamente establecidas. Se supone que entreguen canales estables de acceso a lo Divino. Quizás, subyace una creencia de que lo Divino no cambia y ésto se evidencia en la tendencia de las religiones a no actualizarse mucho a sí  mismas.

Un mundo dominado por superticiones se apoya en satisfacer la voluntad de los Dioses. Un mundo dominado por el poder crudo se apoya en satisfacer las propias necesidades de placeres mundanos. Un mundo dominado por imperios y naciones organizadas se apoya en las religiones para que entreguen orden e incentivos para hacer sacrificios. Nuestro mundo actual, más bien dominado por el conocimiento y el pensamiento estratégico, se apoya en la ciencia para que entregue las respuestas. Un  mundo emergente, el cual se focaliza en el desarrollo sustentable de la humanidad, es probable que asigne a la ciencia la tarea de pensamiento mucho más sistémico y holístico para entregar las respuestas en los niveles de complejidad significativamente más elevados que impone la sustentabilidad. La ciencia ha sido ampliamente reconocida como fundamental para el progreso de nuestras vidas durante apenas el último par de siglos. Hoy es ya definitivo: la ciencia está aquí para quedarse como pivote central en las condiciones de vida humana.

Una nueva religión ha nacido.